Leyenda de elementos/espacios:
_0. Acceso _1. Mesas de trabajo _2. Repisas aéreas _3. Pilas de agua _4. Zona de máquinas y herramientas _5. Zona multimedia _6. Mesa de presentaciones _7. Panel mixto (pizarra y corcho) _8. Materiales reciclados _9. Armario de herramientas _10. Cuadro eléctrico _11. Almacén _12. Estanterías _13. Zona biblioteca de aula _14. Mesas con posibilidad de otra colocación _15. Mesa de presentaciones _16. Proyector aéreo _17. Lámina de proyección desenroscable _18. Pizarra _19. Corcho _20. Tableros de dibujo
Como primera premisa está el alumnado al que se dirige el espacio y al mobiliario necesario. Es importante que las personas puedan expandirse y, a la vez, comunicarse y relacionarse.
Las dimensiones de las que partimos son más grandes que los de un aula convencional debido a la dotación que necesitan y a la función que resuelven en ella, una superficie útil de 90 m2. Los criterios de distribución pretenden satisfacer estas necesidades.
El espacio taller se sitú más próximo al acceso, el de aula, más alejado. Esta disposición persigue hacer compatibles ambos usos, incluso simultáneamente. De este modo, aunque el espacio se supone propio para la clase (no se suele compartir aula con ningún profesor), se deja abierta la posibilidad de hacer desdobles dentro de un mismo grupo de clase: mientras que algunos alumnos/as refuerzan parte de la materia, los demás continúan con el ritmo habitual de la clase. Con la ubicación última del espacio de aula, las interferencias por llegada, ruido y movimiento del alumnado propios de taller, se minimizan bastante. Es por esto, que existe la alternativa de independizar ambos ambientes aunque la mayor parte del tiempo constituyan uno único. En todo momento, la dirección de acceso hace posible la circulación libre hacia el espacio de aula.
La DISTRIBUCIÓN parte de un núcleo central, con un armario y un espacio de almacenamiento que aglutina materiales, aparatos y herramientas, accesibles desde cualquier punto del aula (taller o aula propiamente dicha). A partir de él, se organiza todo lo demás como un gran espacio diáfano, sin divisiones: los tabiques móviles que separan taller y aula se deslizan y se ocultan en el eje intermedio del núcleo que, cerrado, se percibe como un elemento de mobiliario exento, que ni siquiera alcanza la altura del techo.
Por otro lado, la configuración de un espacio de aula-taller con proporciones alargadas es importante que se adapte a una escala doméstica, propia del ambiente educativo. El control del grupo se hace más factible en un aula donde no se pierdan las visuales a espacios más alejados, que acaban por descentralizar la actividad del grupo.
La doble circulación que flanquea los extremos del núcleo de almacenamiento garantiza el paso del alumnado de un espacio a otro.
En general, se pretende que la distribución del aula esté acompañada de espacios propios para realizar actividades específicas, tanto en aula como en taller, que requieren material específico: soldaduras, serrado, taladro, dibujo... Así, se centralizan este tipo de operaciones (y su supervisión por el docente) que pueden entrañar riesgo y es necesario realizarlas en un espacio más acotado y distanciado de los demás compañeros.

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